El invierno en lo alto de Europa puede sonar un poco intimidante, con nieve, viento, convoyes y semanas sin amanecer. Pero es una de las épocas más hermosas para visitar. En lugar de una única larga temporada oscura, aquí el invierno es un viaje a través de una luz cambiante, y lo dividimos en tres partes:
Otoño de auroras (septiembre – noviembre)
Las noches vuelven a oscurecerse tras el sol de medianoche, mientras que los días aún tienen buena luz. El paisaje pasa de los colores del otoño a la primera nieve, y comienza la temporada de auroras boreales. Las tardes despejadas y oscuras te ofrecen una buena oportunidad de ver a la aurora bailar sobre el océano Ártico.
Noche polar (noviembre – enero)
El sol permanece por debajo del horizonte, pero no es una oscuridad total. Durante unas horas alrededor del mediodía, el cielo se ilumina con un crepúsculo azul intenso y rosado que se refleja en la nieve y el mar. Es un tiempo tranquilo y mágico, con largas veladas para ver la aurora boreal, y la oscuridad confiere al paisaje una atmósfera especial.
Luz ártica (enero – abril)
El sol regresa y los días se alargan rápidamente. Los paisajes cubiertos de nieve, el aire fresco y las largas horas doradas y azules hacen de esta una de las estaciones favoritas de los fotógrafos. Al principio de la temporada, las noches siguen siendo lo bastante oscuras para ver la aurora boreal.
Elijas la parte del invierno que elijas, el clima y las condiciones de la carretera pueden cambiar rápidamente. Planifica con tiempo extra y lee a continuación nuestros consejos sobre conducción en convoy y viajes en invierno.